¿Qué es una Unidad de Dolor?

Las unidades de dolor son equipos multidisciplinares creados por médicos de diferentes especialidades y enfermeros formados en tratamiento del dolor

La Unidad de Tratamiento del Dolor (UTD) se define como una organización de profesionales de la salud que ofrece asistencia multidisciplinar, que cumple con los requisitos funcionales, estructurales y organizativos que garantizan condiciones de seguridad, calidad y eficiencia adecuadas para atender al paciente con dolor crónico que requiera asistencia especializada.

Una unidad de tratamiento del dolor o unidad del dolor está formada por diferentes profesionales de la salud que ofrecen una asistencia multidisciplinar, fundamentalmente Anestesistas y enfermería con formación específica para tratamiento del dolor.

En la labor de las unidades de dolor intervienen también otros especialistas como traumatólogos, neurocirujanos, rehabilitadores, fisioterapeutas, oncólogos,



reumatólogos, etc. A la hora de establecer un plan de tratamiento, es especialmente importante esta interacción multidisciplinar, ya que uno de los objetivos principales en el tratamiento es establecer un plan de tratamiento continuado. Muchas unidades incorporan también en su equipo psicólogos o psiquiatras que ayudan a los pacientes en el proceso de adaptación al dolor crónico para mejora la calidad de vida de los pacientes.

Desde la Unidad del Dolor se elaboran planes de tratamiento integral con el que poder recuperar en la medida de lo posible el bienestar físico y emocional del paciente. Se trata de recuperar al máximo la calidad de vida hasta alcanzar el estado previo al padecimiento del dolor, es decir, “una vida sin dolor”.

El objetivo de las unidades de dolor es aliviar total o parcialmente el dolor (no es siempre posible), incrementando la capacidad funcional y mejorando la calidad de vida, a la vez que se racionaliza la medicación analgésica.

El valor añadido fundamental de las unidades de dolor son las diferentes técnicas analgésicas que realizan. La realización de infiltraciones (bloqueos), los tratamientos endovenosos, la colocación de bombas, la iontoforesis y el TENS, la Epiduroscopia y los implantes neuroestimulación forman parte del día a día de nuestras unidades.

Por otro lado, promover la educación sanitaria de los pacientes con dolor y sus familiares en relación al dolor, favoreciendo el autocuidado y los hábitos de vida saludables son también un objetivo primordial como parte integral del tratamiento.

¿Cuándo ir a una unidad de dolor?


No todos los pacientes precisan acudir a una unidad de dolor. La mayor parte de los pacientes con dolor pueden y deben ser correctamente tratados en Atención Primaria, con un seguimiento más estrecho y más cercano al lugar de residencia del paciente.

Dolor Severo en Intensidad sin control con tratamiento

Un paciente con un dolor severo en el que se han intentado diversos tratamientos médicos, rehabilitación, etc sin resultados podría beneficiarse de acudir a una unidad de dolor

Dolor que reduce drásticamente la calidad de vida y la funcionalidad del paciente

Si el dolor reduce considerablemente la calidad de vida y la funcionalidad del paciente, incluso sin un dolor de gran severidad, podría estar indicado su derivación a una unidad de dolor

Dolor no controlado y con importantes problemas con el tratamiento médico

Si el tratamiento farmacológico del dolor produce importantes efectos secundarios o sencillamente no es tolerado por el paciente a pesar de haber intentado múltiples pautas de tratamiento y esto supone una barrera para el control de un dolor podría ser útil derivar a una unidad de dolor para plantear un tratamiento intervencionista